De los Pirineos a las Andes
...y dentro de nada, de los Andes a los Pirineos...
Ya hace un ar de horas que el ónibus desde el que escribo abandonó San Martín de los Andes, para poco a poco, a lo largo de venite horas, irme devolviendo a la lejana (aunque más lejana aun para ustedes) Buens Aires.
Si no me equivoco es el primer artículo que escribo antes en papel. De normal escribo describo en unas cuantas líneas lo ocurrido, visitado, etc. No quiero con esto, mejorar la calidad, es simplememnte que tantas horas de autobús dan para pensar...y creo que es el mejor momento para escribir... ahora voy viendo cosas como esta
A la idea me dio para imaginar qué iba a ver; y ahora, ya de vuelta, me siento ansiosa por retener para siempre todo lo que he visto y oido...
El viaje a Salta me abrió la mente, el viaje a Iguazú los ojos, el de Chile los oídos, y este, mi último viaje, en el que tuve la suerte de conocer Bariloche y San Martin de los Andes, me abrió la sonrisa... es aquí donde hemos tenido el mejor recibimiento. Suena mal, pero sentimos que habíamos entrado en un cuento...
Los buenos momentos son incontables, pero bueno, ya que por alguna parte tengo que empezar, lo haré por el principio... este viejae empezó (y siguió así durante toda su duración) con una ausencia total de organización. El martes 12, día de salida, Esther y yo nos tomamos un café y fuimos a comprar el billete. Lo compramos a las 6.30 de la tarde para salir 7.15, lo conseguimos tras una largo cola a 40° asi que no quisimos rendirnos. Pero llegar puntual era imposible. Tres cuartos de hora para Buenos Aires a esa hora solo te da para dar una vuelta a la manzana. Aun así corrimos hasta Suiacha, buscamos nuestras mochilas y volvimos a Retiro. Paradas desasperadas en la 9 de Julio buscando un taxi, lo único que conseguimos fue llegar a la estacion a las 7.30....y el bus obviamente se había ido. Lejos de rendirnos, seguimos el consejo de un hombre que trabajaba en Via Bariloche, y fuimos en taxi corriendo hasta la siguiente parada, que estaba a media hora. El taxistal o dio todo, circuló por el arcén y no dudo en saltarse semáforos y otras tretas para llegar a tiempo... y lo logramos!! Nada hay imposible para Estherilla y Chari.
A partir de ahí, todo fue un camino de rosas... como si fuéramos por una escalera mecánica, los problemas nos pasaban y se nos solucionaban solos ante nuestros ojos...
Los dos primeros días los pasamos como ya he dicho, en Bariloche. Desde la puerta de nuestro albergue, (por cierto, Hostel Inn pero ni tan bueno ni tan barato como los anteriores) se veía el Lago Nahuel Huapi, y los Andes de fondo intentando no perder sus últimos restos de nieve de sus picos... Paseamos por Bariloche y sus afueras, cenamos,etc. en lugares espectaculares, el mejor, sin duda, la Familia Wris, donde hasta los camareros arecían gnomos, y nos trataron muy muy bien...
Tras estos dos días divertidísimos y muy relajados, nos fuimos a San Martín de los Andes (provincia de Neuquén) donde vivió mi padre una parte de su infancia... un pueblo encantador, que parecía una miniatura de Bariloche, de nuevo con los Andes de fondo, como telón del lago Lácar, el último de la excursión llamada "7 Lagos" mediante la que fuimos a parar a este encantador rincón. La excursión fue un recorrido espectacular por el Lago Espejo, Torrentoso..etc, hasta este último: Lacar, donde nos quedamos.
Una de las mejores cosas, a parte de la gente que nos trató de manera increible, nuestro alojamiento, que fue una cabaña de troncos con todo hecho de madera , desde los utensilios de cocina hasta los muebles del baño... daban ganas de quedarse a vivir.. o de hacer un pastel.
La comida en ambos lugares fue buenísima, el u´ltimo día comimos en "Mónica Due", un italiano con una bonita historia en el que comimos en continua conversacion con los dueños. Parecía que nos habian invitado a comer en su casa
Lo último que visitamos en San Martín fue el cementerio, visita obligada ya que mi bisabuelo está enterrado ahí, y tiene un busto incluso: Don Arutro Mancini, el doctor del pueblo... fue un momento muy bonito que cerró un viaje erfecto... y como ya digo, lo mejor de él: la gente. El guía de la excursión 7 lagos estuvo casi a la altura de Fede en el Norte, la dueña de las cabañas nos trató genial, y en la excursión conocimos gente muy simpática que nos recordó que para ayudar a los demás solo hace falta voluntad. A todos ellos, que probablemente nunca leerán este blog, por haber hecho de este último viaje (dentro de mi gran viaje) unos días perfectos, gracias. Y cómo no, gracias a Estherila!! por tantas TANTAS risas gratuitas y por acompañarme a este "reencuentro con las raíces"... sobre todo ahora, que tenemos un pie en los Andes, y otro en los Pirineos...

radio dijo
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copate estamos armando la radio.....oinos..
18 Diciembre 2006 | 06:04 PM