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La Coctelera

Mi Buenos Aires querido. Mi viaje

Si diez años después, te vuelvo a encontrar, en algún lugar, no te olvides que soy distinto de aquel, pero casi igual...

6 Noviembre 2006

"La sal perjudica la salud" o "una explicación de por qué esta vez es imposible"

No hablo por hablar cuando digo que el viaje a Salta nos cambió la vida, aunque solo sea un poquito, a los seis mochileros...

No hay muchos lugares que consigan que una persona en el viaje de regreso, (22 horas en autobús) se dedique exclusivamente a escribir, a intentar describir, todo lo que sintió en esos días...y escribir, escribir y escribir, sin poder describir (no soy yo esta persona de la que hablo, pero podíamos ser cualquiera de nosotros, cualquiera que haya ido alguna vez, diría yo).

Ninguno sabemos por qué es tan inexplicable, ¡vimos tantas cosas! tal vez sea porque en Santa Rosa de Tastil las piedras cantan...

Este instrumento, producía unos sonidos finos y agradables, más parecido a un cristal que a una piedra...estuve largo rato frente a él, queriendo llevarmelo a casa... sería divertido tenerlo en esas excursiones de malabares y cariocas que los días de sol añoro...

Tal vez sea por los maravillosos paisajes que vimos, que en la intimidad del minitrack, nos hacían sentirnos unos privilegiados...por poder mirarlos...y por estar viéndolos y saber que nadie que vea la foto va a poder sentir lo mismo que sentíamos...
Esto que ven no es uno de los mejores paisajes que vimos, pero si una muestra de las cosas increíbles que pudimos conocer, si se fijan veran un agujero en la montaña... es un golpe de un meteorito... del año de de la polka, claro está, pero aún así...¡un meteorito! No puedo mostrar todos los paisajes que vimos... pero bueno aun así hay va un vago intento para que se hagan una idea...

Tal vez sea por la gente que conocimos... con su carácter tan diferente al porteño, sumamente humildes, serenos... como Fede, sabio disfrutador de los silencios... intentaré lo mismo... intentarè que conozcan lo que entre todos conocimos, que sientan lo que nosotros sentimos al encontrarnos a gente como la de aquel viaje...pero con personas... uno de los mayores bienes de NOA (noroeste argentino)

y no solo la gente en sí... también sus historias, cada persona: una historia. Me gustaría presentarles a alguien para ilustrar esto... esta es una de las tantas persona-historia con la que nos topamos en el camino. No sé si es la más impactante, tampoco pretendo que lo sea, es su historia y punto, y ahì va

Él es Ernesto, trabaja en el "negocio" de la sal. El recoge la sal, la limpia y luego la vende... el lugar es precioso...no? El problema es que está a unos cuatro mil metros de altura, y ya el simple hecho de permanecer ahí dificulta la salud. Estar ahí trabajando empeora la situación. Pero Ernesto no se queja... Cuando llevábamos un rato allí, notamos que el sol en la cabeza y el blanco tan brillante del suelo, mezclados con los "males de altura" provocaban una sensación de mareo... mucho sol para la cabeza, por eso Ernesto lleva un gorro. Para no quemarse, lleva un pasamontañas negro de lana, ¡con el calor que hace! A Ernesto no parece preocuparle el estar o no bronceado. Pero no solo trabaja recogiendo la sal, también utiliza esa misma sal como materia prima de productos de artesanía. Dos trabajos en el mismo lugar, y no tiene que des plazarse... en Buenos Aires deben envidiarlo. Ernesto es un afortunado...

Las artesanías merecen la pena, sobre todo ahora que sabemos que llevan incluida su historia (la de la región, por los dibujos de su mitología,etc. y SU historia, la de Ernesto). Además estaban a buen precio... "le irá bien el negocio..."

Cuando ya llevábamos un rato allí, Fede nos sacó de dudas... a todos nos intrigaba saber cómo le iba a Ernesto económicamente, y cambió nuestra impresión sobre lo afortunado que era cuando supimos el precio por unidad de sal. Cada unidad 20 pesos (5 euros...dos cafés y un pincho, o algo así). Claro, querrán saber también a qué cantidad de sal me refiero,no? Bueno, concéntrense e intenten imaginarse... una tonelada de sal. 20 pesos, una tonelada.

Ese comentario de Fede nos dejó callados, pensando a todos durante un buen rato.Una tonelada. 20 pesos...

Tienen razón, todo fue una técnica, no conozco a ningún Ernesto, y no sé como se llama este honorable artesano-salero. Pero esta es su historia, sin duda. Podría titularse 20 pesos, una tonelada (por si queda alguna duda, a lo largo de la cadena del mercado el precio se multiplica por mil).

¿El Norte? Indescriptible... largás veinte palabras y descubrís que no dijiste nada, y de golpe, con una cifra entendés un montón de cosas.Historias así, muchas. Es lo mejor que nos trajimos del norte, por eso queremos compartirlo.

Qué afortunado, Ernesto. Dos trabajos, sin traslado...siempre en el mismo lugar...
20 pesos. Una tonelada

servido por mividadesdeaqui 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

PILI

PILI dijo

Me encantó tu crónica, hermanita!!!
Yo sí quiero ver todas las fotos!!!! y que sigas compatiendo las vivencias del viaje... quizá en Pamplona?
Un abrazo

7 Noviembre 2006 | 08:07 PM

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Mi nombre es Chari (charito, chelito,mancini, hija-hermana-cuñada según el caso), esta página es para mis seres queridos (unos màs otros menos, jaja) para que esteis al día de mi viaje a BUENOS AIRES ´06.

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